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Hitler era mala persona

Ilustración © Mireia Azorin

Me preocupa, siempre me ha preocupado hacer el bien a las otras personas. Claro que no soy la personificación de la bondad, ni mucho menos, si me hacen daño voy a reaccionar. Eso de poner la otra mejilla no tiene sentido, nunca ha hecho ningún bien, además si dejas que las otras personas se comporten mal contigo, la otra persona también queda perjudicada. La mayoría de las personas no desean hacer daño y después se sienten mal.

Por tener un diagnostico psiquiátrico no soy ni mejor ni peor persona, ni más buena ni más mala, simplemente soy lo que soy.

Hace falta cambiar la mirada, no somos trastornados peligrosos para otros y nosotros, somos gente afectada por malestares o problemas, graves a veces, pero no por ello malas personas. Hitler era malo, era muy malo, y por favor, que se pare ya de decir que Hitler tenía un trastorno mental. Hay una línea que separa el trastorno de la maldad y se llama querer hacer daño. Y lo digo por experiencia propia, he estado totalmente fuera de control, con una rabia enorme, pero, aunque llegué a romper cosas, no hice daño serio a nadie, y eran principalmente mis cosas o cosas sin importancia. Uno hace daño en el fondo si quiere no si está desbordado emocionalmente, y si quieres hacer daño eres simplemente mala persona.

He tenido mis motivos para tener rabia, por ejemplo, es una reacción que se tiene por haber sufrido una agresión sexual. Y normalmente cuando te viene no está allí el agresor. En casa de mis padres, cuando era adolescente había violencia, y a veces yo recibía esta violencia. La violencia genera de forma natural una reacción violenta, aunque venga años después porque en su momento eras demasiado vulnerable para responder. Si no se trata el dolor provocado por la violencia, ésta se convierte en una emoción dañina como la rabia. Puede haber gente mala que tenga un trastorno, pero no eres malo por tener un trastorno.

He sufrido este miedo muchos años, demasiados. Hasta una vez me vi comparando mi firma con la de Hitler, porque le había encontrado una pequeña similitud. A veces tenía un miedo atroz a ser mala persona.

Pero ahora paso de largo a estas absurdidades. El miedo te impide ver las cosas como son, y yo quiero quererme por lo que soy, y sé que no tengo nada que ver con Hitler, es totalmente ridículo, él fue el responsable de asesinar sistemáticamente a millones de personas, y yo tengo a veces tendencias de romper mi móvil (alguno he llegado a romper) porque no puedo con tanto emoticono y vida digital.

Por ejemplo, hay una diferencia entre estar irritable y ser agresivo. Yo cuando estoy irritable me molestan un montón todos los ruidos, y le pedía a mi madre si podía cerrar la radio, mi madre siempre me decía: “No te pongas irascible”. Hay que cuidar el lenguaje, es importante porque habla de la realidad común. Yo si hubiera estado irascible, que viene de ira la palabra, no le hubiera pedido si podía cerrar la radio, hubiera cogido y hubiera tirado la radio por la ventana o la hubiera atacado a ella; pero no, cuando estás nervioso e irritable es eso simplemente, aunque pueda parecer otras cosas. Después se lo explicaba y decía: “Anda, pues sí, tienes razón”.

He pasado por momentos de euforia y he estado bastante irritable, irritabilidad que sin darme cuenta podía ser bastante dañina, sobre todo si me sentía incomprendida o confusa, o percibida como violenta, pues si la gente no confía en ti, tú puedes perder más la confianza en ti mismo. Y en momentos de vulnerabilidad, como lo es cuando atraviesas un brote psicótico, si la gente de tu alrededor no confía en ti, te hacen sentir aún más extrañez de la que estás viviendo, y puedes perder el norte a la hora de hablar, porque no sabes si estás siendo atacada, manipulada mentalmente o cualquier otra experiencia psicótica confusa que no hay que tratar con miedo sino con confianza y respeto.

El estigma que hay sobre nuestra peligrosidad hace mucho daño, impide mucho ver que es lo que pasa en realidad. Como prejuicio que es pone mucha oscuridad a algo que podría brillar, a veces molesta tener que explicarse tanto, pero bueno, todo es para que podamos vivir más tranquilas en nuestra verdad.

Pienso que a este mundo no se viene a morir ni a matar. Las personas que han sufrido un daño se pueden hacer responsables de este dolor y transformarlo en algo que no dañe, ni a sí mismas ni a los otros. Y esta capacidad todos la tenemos, de ver más allá de la oscuridad.

Maria Hernández


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