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Afortunadamente, no soy infeliz

Ilustración © Rosa Rubio

Mi nombre es Álex, tengo 44 años y estoy diagnosticado de esquizofrenia desde los 28. Valoro mucho la actitud de los activistas ante las injusticias, pero yo no podría practicarla, por lo menos, en primera línea. Tengo un miedo atroz a hablar en público. Están los que dan discursos y los que escuchan. Yo soy de estos últimos. Vengo leyendo semanalmente, desde hace varios años ya, el Blog de ActivaMent. Es mi pequeño contacto con los y las que tienen una problemática similar a la mía. Muchas veces me he preguntado si yo sería capaz de escribir, si tendría algo interesante que contar. Finalmente me he decidido.

Cuando me diagnosticaron el trastorno mental, pasé 21 días ingresado en un hospital psiquiátrico. Era el año 2004, y todavía había, por lo menos en Barcelona ciudad, un hospital dedicado exclusivamente a rehabilitar a personas con trastorno mental. Así que en el recinto había jardín, sala de cine, sala de televisión, comedor, una sala de estar grande, en definitiva, un lugar un poco más amigable que otras plantas psiquiátricas en aquel momento.

Desde el principio, incluso durante el ingreso, mi objetivo ha sido siempre hacer cosas y llevar una vida normal. Recuerdo que, en uno de los permisos de fin de semana, llamé a un amigo que se casaba a la semana siguiente para pedirle disculpas por no poder asistir a su boda. Conservar a los amigos me ha supuesto un gran esfuerzo. He tenido muchísimas paranoias con ellos y lo he pasado muy mal, pero siempre he sido el primero en felicitar a cada uno en su cumpleaños, ya que la alternativa era el aislamiento, y eso es precisamente de lo que quiero huir.

He trabajado durante 9 años como funcionario de la Generalitat de Catalunya, hasta que mi trastorno mental me lo ha permitido, y gracias a ese esfuerzo tengo las necesidades económicas cubiertas.

Actualmente, estoy estudiando en la UNED. Llevo ocho años con el grado en matemáticas. Tres, matriculado en Ciencias ambientales, y este año me he inscrito también en lengua y literatura españolas. Siempre se me ha dado bien estudiar y, aunque paso mucho estrés con los exámenes, en muchos momentos lo disfruto. Se puede decir que ahora es mi trabajo, y siento satisfacción cuando he logrado superar una asignatura, la satisfacción del deber cumplido.

Todo esto lo puedo realizar gracias al apoyo incondicional de mis padres, con los que convivo. También de mis tías y de mi hermana.

Tengo paranoias todos los días, muchas de ellas recurrentes desde hace más de diez años. Una vez fui de urgencias a mi centro de salud mental. Como era verano, mi psiquiatra estaba de vacaciones y me pasaron con uno que había de guardia. Me dijo que si a estas alturas sabía diferenciar entre cuando estaba en crisis y cuando no. Es verdad. Hay días en que el trastorno mental se apodera de mi ser. En esos momentos no veo la salida. Me gustaría dar un consejo sobre cómo afrontarlo, pero no soy capaz. Quizás, el no fustigarme y sentirme culpable por los pensamientos que me vienen esos días, y, una vez pasada la desesperación, hacerme el propósito de mirar hacia delante y seguir con mi vida.

En definitiva, no me considero una persona feliz, quizá en algunos momentos, pero tampoco soy infeliz, que ya es mucho, si se mira a la cantidad de gente que sufre en este mundo tan desigual en el que nos ha tocado vivir.

Álex Jurado


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