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Así, claro que duelen los delirios

Ilustración © Marta Bassart

Primero decir: que es desde mi experiencia, es este relatar, lo sentido y escrito a continuación…

Desde hace ya tres años, estoy dentro del activismo en salud mental muy activo y muy orgulloso de lo que hago.

Decir también que todo lo que hago lo hago por mi hermano, lo hago por tantos que no lo lograron.

Vivo desde la ilusión de cambiar algo… de cambiar este sistema que va en contra de los derechos humanos. Y claro, no sería honesto si no hiciera mención al mundo. Porque podemos cambiar nuestra sociedad, los que vivimos mejor, los que no tenemos necesidad de lo básico.

Pero hay lugares en los que la salud mental está tan despreciada y se sufre tanto, que es terrible a veces escuchar noticias, y saber, y poder ver algo de lo que ocurre en otros lugares de este mundo tan desquiciado, y tan salvaje con los seres humanos.

Pero hay lugares en los que la salud mental está tan despreciada y se sufre tanto, que es terrible a veces escuchar noticias, y saber, y poder ver algo de lo que ocurre en otros lugares de este mundo tan desquiciado, y tan salvaje con los seres humanos, cómo eso de que en África aten a un árbol a un ser humano, terrible este mundo está desquiciado.

Decir que como llevo ya un tiempo metido en la lucha por el cambio de todo este sistema, que a veces lo único que hace es desequilibrar más aún la vida y el continuo intento de ser feliz. Porque los profesionales no son todos malos, que también los hay… seamos claros. Porque no todos son de vocación, ni todos miran al ser humano como un igual, como alguien que camina como ellos mismos, con la misma luz que apreciar, dar lugar igual a las personas, pues todos tenemos el mismo derecho de ser felices y de que nos traten por igual sin despreciar la vida, ni por color, ni por raza, ni por género, ni por nada…

Porque no es de buen ser humano despreciar al otro y a otros caminos.

Decir que siempre que estoy en un grupo de recuperación y empoderamiento, de estos grupos en los que somos iguales y como iguales compartimos experiencias, y nos apoyamos facilitando la reflexión y el autoconocimiento. Sabiendo lo que uno ha podido lograr y eso lo llevan otros a su vida, (a su situación actual), y pueden liberarse un poco y poder seguir y continuar con el trastorno, que a veces provoca tanto dolor y es tan invasivo en el día a día.

Como digo: poder llegar a esas personas y desde mi experiencia, desde todo lo que he padecido en esta vida poder darles un suspiro de ilusión, de esperanzas, y que siempre sepan que hay una puerta abierta dónde creían que solamente había cemento, y solamente estaba la pared totalmente sellada.

Bueno estas son unas palabras desde la experiencia, desde un camino desde el propio sentir la vida, y a veces sus golpes violentos y agresivos. Porque por eso la salud mental a veces se desquicia, y a veces el alma nos protege con un escudo de energía, que lo que hace es desorientar la mente para que no note tanto dolor en la vida.

Gracias como digo, y aquí quedan estas palabras, para que el que las lea sepa que la vida siempre puede tornar su rabia, y dar salida al tormento y que vuelva a brillar el alma.

Miguel Ángel Pérez Salcedo


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