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Modelo Socio-Psico-Biológico

Ilustración © Marta Bassart

Los expertos hablan de enfermedades con un origen bio-psico-social, como si el orden de importancia de los factores que desencadenan los Trastornos Mentales Severos (TMS) fuera este: biológico, después psicológico y finalmente social. Damos la vuelta esto: Socio-psico-biológico.

¿Qué implicaría el cambio de orden? Primero lo más importante: Lo social, lo que determina el sufrimiento que ocurre en una sociedad que castiga, reprime, odia y vilipendia debería ser determinante para definir el origen de los TMS. Creo, firmemente, que los condicionantes sociales son los que crean el entorno propicio para que se desencadenen los TMS. Estos hechos son los que por sí mismos generan todo el malestar psíquico que sufrimos las personas diagnosticadas. Es una realidad, y no un delirio, que los profesionales tienen en cuenta el factor social, de ahí que las administraciones presupuesten cada vez más recursos comunitarios en el ámbito de la salud mental, y destinen menos recursos a la farmacología, a pesar de que las farmacéuticas sigan mandando en el sector.

El segundo factor sería el psicológico, el que emana de la propia mente de la persona en relación a su entorno. La psicología, como ciencia, es relativamente joven: tendrá un centenar de años. Como de escuelas y tendencias en psicología hay muchas, no me detendré a hacer un repaso. Tan sólo quisiera expresar que la psicología, entendiéndola como procesos en los que el sujeto interactúa con el entorno, y en relación a sí mismo, es determinante en la aparición y curso de la vida de la persona que tiene un TMS. Por lo tanto, ¿por qué no darle este segundo puesto en la importancia del origen de los TMS?

Por último, y a mucha distancia, estarían los factores biológicos. Factores a los que la ciencia le ha otorgado un papel preponderante en las últimas décadas, convirtiéndose en el factor más prioritario de la «Farmafia» y la psiquiatría. La psicofarmacología ha hecho grandes destrozos en los cerebros de las personas con TMS, así como hay quien afirma que ha tenido grandes beneficios en su bienestar. Me niego a creer este último extremo, sin embargo, de todos es sabido las denuncias a grandes farmacéuticas, que han supuesto indemnizaciones millonarias. Por alguna razón será. Psicofármacos que inducen al suicidio; abuso de prescripciones de psicofármacos que han causado otros problemas de salud; efectos extrapiramidales que han lisiado cuerpos, mentes, carreras prometedoras, vidas de personas, en definitiva; y un montón de problemas más que arrastran, secularmente, estos químicos de dudosa reputación, tan instalados en el sistema psiquiátrico imperante.

¿Seguís pensando que hay que decir: «factores bio-psico-sociales»? ¿O pasamos ya, descaradamente a llamar «factores socio-psico-biológicos»? Bajo mi óptica, no veo color. No podemos cerrar los ojos a la violencia institucional, personal, familiar, entre los factores sociales del TMS. Una sociedad desigual, bajo un capitalismo frenético, desbocado, irascible e impertinente que en el ámbito de la salud mental crea unas desigualdades, un sufrimiento, un terror… ¿por qué no decirlo ?, que no hace sino crear más desidia y desesperanza en quien arrastra un TMS. Lo social es lo que hace que haya desahucios, pobreza económica, lucha de clases, robos, asesinatos, violencia de género, patriarcado, odio y rencor por todos los rincones de este país, y todo esto sea la causa más importante que desencadena los TMS.

Dani Ferrer


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