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¿Cómo están ustedes? ¡Bien! Pero confinados

Il·lustració © Urco (Josep Durán)

Vaya riesgo, ¿verdad?

Estamos atravesando un contexto histórico excepcional.

Nunca se había producido una alarma institucional igual. En el mundo desarrollado y no tanto, está todo ahora mismo totalmente desquiciado. El clima social es una maraña de información y de absoluta derivación a pensar que esta pandemia será un antes y un después a nivel económico y social. Esta última repercusión es muy complicada en el ámbito sociosanitario. Pues en la salud mental posiblemente pueda haber una curva ascendente en ansiedad, brotes iniciales psicóticos y desorden en los trastornos del ánimo. Por decir también que las pérdidas humanas y duelos complicados por su falta de aceptaciones del: “¿Por qué ha de ser así la vida?”. Serán más acusadas las culpas y pena de los que sigan y sigamos.

Yo en concreto estoy confinado en mi casa. He ido a comprar artículos de primera necesidad y estoy protegiendo a mi madre, con la que convivo. Soy muy consciente de que ella es población de riesgo extremo y pongo todo el empeño para que esté a salvo. Su salud es muy delicada, pues tiene diabetes y artritis reumatoide. Dos patologías de riesgo.

Quiero decir que estoy llevándolo bastante bien. También soy totalmente consciente de que llevamos poco tiempo. Esto que vivimos ahora mismo tiene pinta de ser más largo en el tiempo que sólo quince días.

Ahora leed esto que os digo a continuación: vamos a resistir y daremos alas al amor, y será esta lección un paso más en lo hermoso de unirse y sonar como una misma canción, tocada por el instrumento de la diversidad en la inclusión. Esto que todos estamos sintiendo: el miedo, la impotencia, la ansiedad, que irá creciendo. Todo eso de sentir sensaciones de alto riesgo y ser temblor ante lo incierto. Lo hemos de aplacar con la paciencia y el humor, éste nos ayudará a llevar mejor y superar el estado actual de excepción, éste con el que nos ha tocado lidiar. También hay que crear. Dibujar, escribir, pintar o cantar en audios y enviarlos a los amigos para reír un rato. Todo es poco para salir victoriosos del encierro. Y sólo será algo pasajero, creo en ello con todas mis ganas. Por eso, si estás pasándolo mal por no notar libertad, haz un pensamiento de solidaridad. Sólo unidos se frenará este virus y su manto de fatalidad. Sé alguien que esté orgulloso de lo que hizo cuando recordemos aquello vivido. Grita por la rabia si has de hacerlo. Así me lo aconsejó una vez un psicólogo. Me dijo que gritara hacía adentro cuando tuviese desesperación, y la verdad es que en su momento me funcionó. Gritaba en mi interior con mi voz interna. No creáis que no libera, pues es una forma de ser libre. Porque, aunque no lo parezca, calma el alma o así yo lo conseguí.

Bueno un abrazo a todos, y sed pacientes y darles la vida con responsabilidad a otros.

Miguel Ángel Pérez Salcedo


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