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El estigma sanitario: La privada

Fotografia © Elena Figoli

El estigma sanitario por razón de salud mental es real y cotidiano, no una percepción distorsionada ni un celo excesivo. Tuve la prueba en la mutua privada y el psicólogo me confirmó que también pasa en la pública (menciono que me lo dijo él, que alguien todavía pensará que son “imaginaciones” mías…). Hoy sé con certeza total que cuando detecto discriminación, lo hago notar y se me dice que no sabían nada, me están mintiendo (o no quieren saber que aquella conducta es discriminatoria). Se cree, erróneamente, que con esta información te ayudan. No solo no es así, sino que consiguen que les mintamos. Yo lo haré a partir de ahora.

Fui a la consulta dental de mi mutua privada. Yo estaba en el asiento, con el babero de papel, y tenía ante mí la pantalla táctil que usan. La higienista y la dentista hablaban detrás mío e iban accediendo a la historia, en el ordenador de al otro lado de la consulta. Todo lo que hacían lo veía en la pantalla táctil que tenía ante mí. Entonces, en la pantalla, vi que a la derecha de la entrada principal había un listado titulado Alertas, en rojo. Debajo constaban algunos problemas de salud que tengo. Y, sí, lo habéis acertado, mi diagnóstico de trastorno mental. Mi diagnóstico, pues, es lo primero que ven cuando abren mi ficha.

Me quejé y me dijeron que salía porque yo informé cuando me di de alta a la mutua. No es verdad. Escondí deliberadamente el diagnóstico en los papeles de alta para ser tratada sin estigma, no como en la pública, por eso no puedo decir el nombre de la mutua. También que era por la medicación, y ya no me callé, todavía no me habían puesto un succionador de saliva de aquellos en la boca. Eso sí, hablé en todo momento con una sonrisa. El hecho de tener un diagnóstico no indica si tomo medicación o no, ni cual. Pueden preguntármelo, y a la historia psiquiátrica no puede acceder el resto de profesionales de la salud, precisamente para evitar ser discriminada. La ley y la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que forma parte del corpus legal en España, me protege de este abuso sobre la privacidad de mis datos de salud mental, porque éstos son más confidenciales aún que el resto de la historia clínica. Cuando mencioné que era perfectamente denunciable, y mientras la dentista todavía defendía el supuesto derecho que tenían de saberlo, vino la higienista nerviosísima y lo borró de la ficha dental.

Estoy en una mutua para ir cuando algún tema físico me aprieta y para evitar el trato discriminatorio cuando veo que me marean y que no conseguiré el tratamiento que necesito en la pública. Y en la privada hacía un tiempo que a menudo me encontraba que por un problema de salud estrictamente físico (y real) me decían que me tranquilizara, que no tenía nada, no me hacían pruebas, soplaban con resignación, me hacían tratamientos ridículos o me recetaban placebo. Tenía la mosca en la oreja. Tan solo hacía un par de semanas que había pedido por psiquiatría a la mutua, para actualizar la medicación que tomo. Había pedido hora una vez hacía muchos años, para solicitar un par de sesiones de psicoterapia extra que necesitaba en aquel momento. Esta vez, pregunté directamente si mi diagnóstico estaba disponible para los otros médicos y la doctora me aseguró que nadie más que psiquiatría tenía acceso al diagnóstico o la medicación.

Cuando le expliqué a mi psicólogo del CSMA, se puso a reír y me confesó que también lo saben en la pública. A pesar de que, de siempre, cuando protestaba por el trato, me decían que eran imaginaciones mías; el hecho es que saben que tenemos un diagnóstico y no solo nos discriminan, sino que, si lo detectamos y pedimos un trato más adecuado, nos mienten a la cara. En el próximo artículo os explicaré como lo saben en la pública, porque funciona un poco diferente.

Respecto a la mutua, o esta información depende directamente de psiquiatría o algún médico que me preguntó por la medicación que tomaba apuntó mi diagnóstico. En cualquier caso, no es ético hacerlo, porque provoca discriminación y dolor.

Si como profesional sanitario ocultas que lo sabes para no ser acusado de discriminarme, cuando resulta evidente, yo te acabaré ocultando mi diagnóstico y qué medicación tomo. A estas alturas de la película ya sé qué nuevos medicamentos son incompatibles con los que ya me dan.

Martina Vergés


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