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Por una Ley de Derechos en el Ámbito de la Salud Mental

Hay gente que se opuso (y se opone) a la Ley Integral contra la Violencia de Género, a la Ley Integral para la Igualdad de Trato y la No discriminación, a la Ley de Igualdad LGBTI, y muchas otras destinadas a proteger a quienes sufrimos violencia y discriminación estructural y sistemática. No nos sorprende que ahora también haya quien se opone a una Ley de Derechos en el Ámbito de la Salud Mental.

Te dirán que esta Ley es discriminatoria, cuando lo que propone es garantizar los derechos humanos y libertades fundamentales en un ámbito de atención a la población general, caracterizado por el uso de la violencia, la tortura y el maltrato.

El manicomio no es un edificio, es una institución; un conjunto de discursos y prácticas sociales. Es necesario señalar que la desmanicomialización en España no ha acabado. Ha sido un proceso de descentralización e invisibilización de las prácticas manicomiales que persisten y se ejercen cada vez sobre más personas.

Quienes hemos vivido procesos de psiquiatrización, apoyamos la proposición de Ley de Derechos en el Ámbito de la Salud Mental, redactada con nuestras aportaciones. Ésta nos protege, tanto a nosotras como a ti, de las vulneraciones sistemáticas de derechos humanos en el ámbito de la atención a la salud mental.

¿Por qué apoyar una Ley de Derechos en el Ámbito de la Salud Mental?

Actualmente, ser diagnosticada de un trastorno mental te sigue colocando en una situación de vulneración de tus derechos humanos más fundamentales. Necesitamos un marco legal Estatal, acorde con las convenciones de derechos humanos de Naciones Unidas, que explícitamente nos proteja de la violencia institucional en el ámbito de la atención a la salud mental. Es decir, que te proteja de:

  • Que te encierren contra tu voluntad en Unidades Psiquiátricas.
  • Que te aíslen y te aten de brazos y pies a una cama, incluso durante días.
  • Que te administren drogas psicoactivas de manera forzosa o sin tu consentimiento libre e informado.
  • Que te sobremediquen y te anulen como persona, restringiendo tu capacidad de pensar, decidir, actuar, emocionarte o sentir placer.
  • Que te induzcan mediante la violencia, la sobremedicación y el maltrato, un proceso de cronificación y desempoderamiento.
  • Que te obliguen a aceptar eletroshocks bajo amenaza o sin la información fidedigna sobre sus consecuencias.
  • Que te impidan decidir cómo vivir tu propia vida.

Todas las personas podemos atravesar situaciones de sufrimiento, precariedad, exclusión o diversidad que acaben en un proceso de psiquiatrización, siendo diagnosticadas de un trastorno mental. Lo que se diagnostica como trastorno mental no para de crecer debido al negocio farmacéutico que medicaliza todo malestar. La Organización Mundial de la Salud prevé que una de cada cuatro personas en el mundo atraviese estos procesos. Tú, todas, podemos ser la siguiente.


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