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El dolor se transformó en trauma

Fotografía © Alba Monfort

El dolor se transformó en trauma. El trauma se hizo visible a través de unos síntomas y los síntomas anunciaron un trastorno mental.

Síntomas. Durante el resto de mi vida pagare muy caro el daño que otros me hicieron. Lo pagare en forma de síntomas. Reconocer esta realidad me impulsa a no callar. Vergüenza, la de mis agresor@s.

Tengo la continua sensación de que me voy a desmayar en cualquier momento, es una sensación que suelo experimentar en cuanto salgo de mi casa. En la zona cercana a mi casa, la sensación va de leve a moderada, en zonas más lejanas es moderada. También es moderada cuando viajo en autobús. En el tren es moderada al principio y luego sube un poquito, hay que tener en cuenta de que parte del trayecto es exterior. En un trayecto de metro la sensación es alta y además siento la imperiosa necesidad de salir gritando: “fuego, fuego”. Intento ir lo más cerca posible de las paredes por miedo a caer a las vías, voy con cuidado cuando cojo las escaleras mecánicas porque tengo miedo a desmayarme estando en ellas, por ello prefiero usar las escaleras o el ascensor. Suelo coger el metro en Barcelona un par de veces a la semana. Una de las cosas que me ha ayudado a convivir con la continua sensación de que voy a desmayarme es darme cuenta de que sólo existe en tiempo presente, no existe en tiempo pasado ni futuro. Intento explicarlo mejor, cuando pienso en lo que hice ayer, la semana pasada o el año pasado, entre mis recuerdos no aparece la sensación de que voy a desmayarme, y cuando planifico lo que haré mañana o la semana que viene, en ningún momento aparece el miedo a desmayarme. Cuando me di cuenta me pareció curioso y de rebote hizo que el nivel de la sensación bajase en todos sus aspectos. Añado que ésta es la auténtica razón por la que llevo años sin meterme en una piscina, el miedo a desmayarme. Tengo la suerte de vivir en una zona comunitaria con piscina y a mis vecinos siempre les he dicho que no me gusta meterme en el agua, mentira, me muero de ganas.

Tengo un vértigo atroz, hablando del tema con diferentes personas, me han comentado que tenían la teoría que el vértigo lo utiliza nuestro cerebro para protegernos de la posibilidad de suicidarnos. Curiosa teoría, que curiosamente yo también suscribo.

Tengo alucinaciones de todo tipo, y es el síntoma que menos me preocupa. Tengo la suerte de que son de acompañamiento y suelen estar relacionadas con las cosas que me preocupan.

Tengo la certeza que sufriré Alzheimer, también llamada la enfermedad del olvido. Intento luchar contra ella negándome a olvidar lo ocurrido, hablando de ello. Hubo un tiempo de mi vida en que deseaba tener un grave accidente y que unas de las secuelas fuese perder la memoria.

Hasta hace pocos años sentía miedo por las noches y tenía que dormir con la luz encendida, dormía a trompicones. Ahora también sigo durmiendo a trompicones, pero gracias a la terapia, no me despierto con miedo y algunas noches llego a dormir 5 horas seguidas.

Siento miedo, no acabo de creerme que pueda sentirme bien y tener una vida tranquila. No puedo quitarme la preocupación de que algo horrible les pase a las personas que quiero, es como si yo no me mereciera ser feliz.

Rosa García


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