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En el circo de la vida

Ilustración © Mireia Azorin

En el circo de la vida se sale a la pista cada día: toca reír, llorar, ser reconocido, imputado, preso o exiliado. En el circo de la vida se prospera y se cae en picado, no hace falta comprar entrada, todos somos actores y nos viene dado. Puedes ser doctor, ingeniero o licenciado, ser cumplidor y trabajar duro cada día: de oficial, peón, dependiente o haciendo de secretariado. La fortuna llega y se va sin piedad.

El amor en el circo de la vida tiene fecha de caducidad y la salud tampoco es eterna, hay que tener en cuenta la genética, la dieta, la ciencia, el entorno y el gimnasio. El dinero cuesta de llegar y marcha con facilidad. Caes y te levantas en soledad, el entorno no te ayuda mucho, sino que te observa, distante.  Cada cual sigue con su trabajo, era un buen chaval, alguna cosa le habrá pasado.

En el circo de la vida quien se cree fuerte y valiente levanta pesos con facilidad, pero que no se fíe porqué quizás cae en la hoguera de la vanidad  y entonces nadie lo recogerá. Aquel que es visto por todo el mundo como un débil saldrá adelante, a escondidas, sin nadie al lado que lo admire ni lo adule. Con paciencia y sin ruido hará su camino, sin molestar.

Cuando acabe la función, en soledad, lejos de la pista y de los focos, en un rincón del camerino un amigo te escuchará, te dirá dos palabras y te animará. Eso es el circo… y el espectáculo debe continuar. Mañana por la mañana se volverá a poner el uniforme de trabajo e irá a trabajar, dirá buenos días a los compañeros, cumplirá con lo que le han pedido y la rueda volverá a girar.

Al atardecer de vuelta  a casa, hará la cena, mirará un rato la tele, dirá buenas noches a su pareja, dará un beso a su hijo o hija, leerá un rato y pondrá el reloj a la hora hasta mañana. De noche el silencio invadirá la casa por dentro… por fuera es la ciudad de los prodigios, como diría Mendoza o como Tom Wolfe, de las vanidades. En el circo de la vida todo son rutinas y sobresaltos, ilusiones, ir haciendo, estar triste, noticias alegres, el día a día conformado o detalles de amistad.

En el circo de la vida las horas, los días, los meses, los años pasan volando. También las oportunidades se escapan y quedamos un poco anclados en el pasado. O no, depende de nosotros, de nuestra capacidad de seguir el tren del progreso y la modernidad. Los padres se hacen mayores y se van para siempre… y los hijos también se van, lejos o cerca, depende de su trabajo, de su trabajo remunerado.

En el circo de la vida todo son rutinas y sobresaltos, ilusiones, ir haciendo, estar triste, alegre, el día a día, detalles de amistad. De vez en cuando hay cajas de sorpresas, regalos inesperados, sin truco, sin magia, auténticos, de verdad: alguien transmite un poco de felicidad, amor, ternura y humanidad,  estrellas fugaces en medio de la realidad o luz que nos guía en la oscuridad.

Enric Vives


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