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Indicaciones de carácter para psiquiatras

Fotografía © Elena Figoli

Estas indicaciones de carácter para psiquiatras, basadas en mi experiencia con la psiquiatría institucional, generalmente mala y excepcionalmente buena, cuyo testimonio es impertinentemente ocioso relatar aquí por ser una experiencia generalizable, son una adaptación de las «Indicaciones de carácter» para pianistas intérpretes escritas por el compositor y pianista francés Erik Satie.

Estas indicaciones de carácter, escritas hace más de un siglo y no obstante vigentes, están tomadas literalmente en préstamo de la edición castellana de Ornella Volta y María del Carmen Llerena de sus Cuadernos de un mamífero y son una acurada selección de ellas. Estas indicaciones de carácter de Satie, susceptibles de apelarles en tanto intérpretes de nuestro sufrimiento psíquico, tenían el propósito, dada la exigencia de tener que pasar, exactamente igual que nosotros, por un intérprete, de hacer del pianista su cómplice a través de un lenguaje con el cual comunicarse con él, tal y como pretendo con candor hacer yo con ellas.

Estas indicaciones de carácter que Satie anotaba en sus pentagramas, equivalentes a nuestra funesta historia clínica, no tenían como objetivo la técnica del virtuoso, sino que trataban más bien de influir en el estado de ánimo del pianista. Es decir: «pretendía alterar el sistema de defensa racional de su intérprete para despojarle con mayor facilidad de los prejuicios académicos que probablemente había adquirido y hacerle así más receptivo a los mensajes insólitos que debía confiarle (las cursivas son mías)».

Estas indicaciones de carácter de Satie adaptadas a ustedes tienen como finalidad moverles a reflexionar críticamente sobre sus respectivas prácticas, muchas veces carentes de simpatía y humanidad, y aun a cambiarlas por unas más dignificadoras y humanas, aunque sea únicamente respecto de uno de ustedes, en cuyo caso esta censura habrá logrado su objetivo con creces. Bien mirado, nosotros somos los compositores, mientras que ustedes son los intérpretes que nos han tocado en suerte.

A todos ustedes y, particularmente, a los que las necesitan de manera urgente van bienintencionadamente dirigidas las siguientes indicaciones de carácter:

Abra la cabeza
Atrase una hora
Con la mano en el corazón
Con una gran bondad
Con una ligera intimidad
Con una tímida piedad
Cuidadosamente
De manera que obtenga un hueco
Doble cuidadosamente
Doble lentamente
En el más profundo silencio
En la boca del estómago
En las costillas
En llamas
En lo mejor
En pleno pecho
Graciosamente
Guiñando el ojo
Haga como yo
Ignorar la propia presencia
Imitativus
Invitarse
La cabeza entre las manos
La espalda encorvada
La mano sobre la cabeza de su alma
Lágrimas en los dedos
Lento y triste
Llano
Llévelo más lejos
Llore como un sauce
Más íntimamente
Más pesado todavía, si es posible
Mirándolo dos veces
Mirándose de lejos
Misma afirmación pero más interior
Misterioso y tierno
Moderado y muy aburrido
Modestamente
Mover hacia dentro
Múevase
Muy afectuoso
Muy conveniente
Muy cristianamente
Muy sinceramente silencioso
Naturalmente
No cambie de fisonomía
No coma demasiado
No demasiado sangriento
No hable
No pierda el norte
No salga
No se atormente
No se engría
No sude
No tosa
No trague
Noblemente
Obedecer
Obligatoriamente
Paedagogus
Palidezca
Paso a paso
Permanezca (poco) justo delante de usted
Pesado
Por completo
Positivamente
Preciosamente
Provéase de clarividencia
Que su emoción sea suave
Quédese atónito
Respire
Retire la mano y métasela en el bolsillo
Sabiamente
Ser visible un momento
Seriamente pero sin lágrimas
Siga sin perder el conocimiento
Siga recto
Sin grandiosidad
Sin irritarse
Sin lustre
Sin maldad
Sin orgullo
Sin ostentación
Sin prisas
Sonría
Subitus
Substantialis
Tan tranquilo
Tierno
Un poco caliente
Visible por un instante
Váyase

Hugo Rovira de Saralegui

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