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Contra la perpetuación del estigma: el derecho al olvido

Ilustración © Francesc de Diego

Internet ha supuesto una gran revolución en el sector de los medios de comunicación y la información. También las redes sociales. No olvidemos que en la llamada “primavera árabe” las redes tuvieron un papel determinante.

El 13 de mayo de 2014, el Tribunal de Justicia de la UE reconoció el derecho al olvido en los buscadores de internet (Google como buque insignia) a petición de un ciudadano español, que aparecía en los buscadores como moroso, después que este ya había saldado sus deudas.

El derecho al olvido choca con otro derecho, que es el de la libertad de información, y otro: el derecho a la libertad de expresión. La sentencia del Tribunal creó jurisprudencia y se basa en las leyes de protección de datos. La sentencia también decía que en algunos casos prevalece el derecho a la información de personajes públicos, por ejemplo, sobre el derecho al olvido.

En relación a los medios de comunicación, en los que hay múltiples noticias que estigmatizan a nuestro colectivo, este es un campo a explorar: el del derecho al olvido. Partiendo de la información estigmatizadora, que abunda en internet, yo plantearía el derecho al olvido como manera de luchar contra el estigma. ¿Misión imposible? Evidentemente, no porqué Hitler hubiese escrito “Mein Kampf” (“Mi lucha”), puede dejar de consultarse el libro. Pero es necesario hacer una revisión a conciencia de qué significa la autoría de libros de personas que han liderado el holocausto y la devastación en la segunda guerra mundial. De manera que citar en un documental o libro algún pasaje del libro de Hitler, no significa estar de acuerdo, sino acogerse al derecho de cita para ejemplificar el pensamiento de aquel dictador xenófobo.

La lucha contra el estigma y la discriminación en salud mental yo creo que también pasa por el derecho de cita y el derecho al olvido, además del derecho a la no discriminación. Otros dirán que prevalecen los derechos a la información y a la libertad de expresión. En este difícil equilibrio entre tantos derechos, yo abogo por citar siempre las fuentes de la información. El hecho de citar las fuentes, o las referencias bibliográficas, periodísticas o de internet siempre nos sitúa en un contexto en el que uno mismo puede discernir si la información es de interés o nos resulta honesta o favorable a nuestros intereses. La libertad de expresión tiene esto: que es muy diversa y no siempre contenta a la mayoría. Hay autores o medios de comunicación que nos resultan más simpáticos o son más afines a nuestra ideología porque no hay una única realidad objetiva, sino muchas de subjetivas. Yo diría que hay una gradación de más a menos objetivo y de más a menos subjetivo en el trato de la información.

El estigma permanece allí, en las páginas de noticias que nos han estigmatizado, perpetuando así, este estigma por los siglos que han de venir. Si consiguiésemos darle la vuelta a la tortilla y ser nosotros, gente de ActivaMent, a quien se nos escuchase y se nos difundiese más, conseguiríamos contrarrestar un poco la gran cantidad de información estigmatizante y discriminatoria que hay por este mundo: con información de primera mano, en primera persona y basada en el ideal de una sociedad libre de estigma y discriminación, donde todas las personas que tenemos un problema de salud mental también tengamos las mismas oportunidades que cualquier otra persona que no haya pasado por el trastorno mental.

Dani Ferrer


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