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Como conseguir la estabilidad emocional: Mi experiencia

Ilustración © Sergi Balfegó

Muchos os preguntareis si es posible alcanzar la estabilidad emocional. A mí me costó 38 años, pero creo que a día de hoy puedo decir que la he conseguido. Me ha costado mucho. Soy consciente que han intervenido varios factores, pero estoy orgullosa de ello. Pensé que nunca lo conseguiría. No paraba de hacer cosas para tener una buena autoestima y superar mis depresiones. Todo era inútil. A día de hoy creo que fui adquiriendo el aprendizaje poco a poco.

Tantos años de ir al psicólogo, técnicas de relajación, encontrar por fin una medicación adecuada, pero sobretodo guiarme por objetivos concretos e ir haciéndolos uno a uno: Utilizar técnicas de respiración en medio de un bajón; coger ideas a través de libros de psicología; ir a dar un paseo a la calle cuando sospechas que te vas a poner mal y cambiar de aires; hacer lo que realmente te gusta, como escribir, encontrarme conmigo misma, estudiar algo importante como un máster; a pesar de la falta de concentración, poniendo toda tu entrega.

Si detectas un problema, como que tu hija nota tu tristeza, proponerte estar contenta para conseguir el amor de tu hija te da mucha fuerza y valía personal. Y a medida que vas viendo que cosas tan importantes como que tu hija te dice cada cinco minutos que te quiere, te das cuenta que eres valiente y fuerte. Eso te hace construir tu valor y amor hacia uno mismo, porque sabes que estás consiguiendo un objetivo difícil.

Cuando decides quedarte sola en casa tres semanas y no necesitas a nadie, ahondar en el fondo del corazón, y ver qué es lo que realmente quieres en la vida te hace adquirir seguridad y satisfacción, ser más positivo y transmitir esa alegría a los demás. Todo eso ayuda, pero sobre todo luchar y guiarte por la gente que realmente te quiere, pero a la vez teniendo tu propio criterio sobre las cosas. Adquirir buenos hábitos de vida, como no fumar, no beber, no salir demasiado de noche, puesto que el sueño para nosotros es imprescindible.

Cuando tenía depresión tenia intentos autolíticos. Pensé que me acompañaría el resto de mi vida. Todo se esfumó. Un día, gracias a una buenísima psicóloga del Hospital Clínico que me ayudó mucho con las técnicas de respiración, en pleno bajón me mire al espejo, a la cara, y pensé para mis adentros: realmente, ¿Esto es lo que quieres? ¿O quieres llamar la atención? Automáticamente dejé de autolesionarme y nunca más volví a tener esa idea. A mí me funcionó. Aunque he de reconocer que el trabajo que hizo mi familia fue espléndido. Es también importante el apoyo familiar. Mi hermano hizo una gran labor, siempre a mi lado. Me metía caña, pero eso me hizo llegar hasta donde estoy ahora y sé que lo hizo porque me quiere demasiado. También mi madre hizo una labor valiosísima siempre apoyándome. Se necesita responsabilidad para tomar la medicación a la misma hora; hacer ejercicio; tener vida social; sentirte útil de la forma que sea. También estar distraído, ya que ayuda mucho a la mente. Es necesario encontrarse con uno mismo y ser consciente que puedes modificar tu estado de ánimo en pleno bajón. Yo lo conseguí y me siento orgullosa.

Creo que no es cierto eso, que alguna gente piensa, que no puedes cambiar las cosas ¡Puedes hacerlo! Y cuando lo consigues sientes felicidad plena, y sobre todo hacer las cosas por ti misma hace que la satisfacción sea más plena todavía. Estar en paz con una misma, aprender a perdonarse, adquirir serenidad es algo importante y cuando estás bien de ánimo es una reacción en cadena que hace que todo salga bien a tu alrededor.

De repente… haces feliz a más personas, tu hermano esta más a gusto contigo y le ves más feliz y transmites ese entusiasmo característico. Por eso merece la pena luchar y no decaer porque a veces se necesita media vida para conseguirlo, pero al hacerlo, es más valioso que si te tocara una casa en la playa. Y nada bueno se consigue sin un gran esfuerzo.

Conclusiones: Hay que luchar para ser feliz, para adquirir buenos hábitos y aplicar todos aquellos conocimientos que aprendemos en este trayecto que es la vida, en contagiar alegría porque todo es recíproco y en pensar que nada es imposible si nos lo proponemos.

Blanca Aguilera


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