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Una necesidad vital: La libertad de expresión

Ilustración © Mireia Azorin

La realidad es que las personas tenemos una enorme diversidad de experiencias psicológicas, miedos, alegrías, tristezas, sueños, amores, odios, etc. y son indiscutiblemente nuestra realidad personal, tan válida como la de cualquier otra. Una cosa que es tanto de sentido común no lo es en la realidad social que vivimos. Se han determinado “científicamente” la existencia de fobias, manías, depresiones, delirios, obsesiones, comportamientos autolíticos y heterolíticos, etc. que viene a ser lo mismo que lo que he dicho antes, pero desde otra óptica, la de la anormalidad, la patología.

Hace unas semanas llamé para que viniese una ambulancia a buscarme, tenía miedo porque acababa de irme media hora antes del trabajo y en vez de decir que tenía una cefalea como siempre que había necesitado irme había dicho… dije que tenía un ataque de ansiedad, que me habían diagnosticado esquizofrenia paranoide y que había dejado toda la medicación. Normal que tuviese miedo de que me despidieran, porqué es lo que hicieron, pagándome un suplemento del finiquito por despido improcedente. Pero no es suficiente para hacer callar mi consternación delante de los hechos. Para la mayoría de la población de este mundo la discriminación es absurda, tienen todos los prejuicios delante de la locura que se pueden tener, pero al final se acaban dando cuenta que no tiene sentido. Pero como me dijo el psiquiatra de urgencias aquél día que no quise silenciar mi afectación enfrente del sistema psiquiátrico, él no decide lo que es normal y lo que no, y se notaba que le afectaba personalmente esta verdad, que son los que tienen el poder para  decidirlo, que él para sobrevivir en este mundo únicamente se concentraba con la gente que quería, como yo, como casi todo el mundo.

Lo que a mí me preocupa no es ahora la discriminación, ni el estigma, lo que sinceramente me preocupa es la capacidad de dominación y control que tiene el sistema delante de las personas. Como en los regímenes totalitarios no hay realmente libertad de pensamiento, ni de comportamiento: Tienes que ser funcional en el ámbito laboral, social y familiar, sino mejor no participes de éste que todavía lo podrías hacer cambiar.

La mayoría de gente que hace uso del sistema psiquiátrico es antisistema y ni lo sabe. Porqué una se imagina que ser antisistema es quemar algún contenedor, ser okupa, militar políticamente, etc. No es necesario: El cuerpo y la mente no se adaptan a este sistema, y quizás no hay otra solución que intentar adaptarse para sobrevivir. Pero que los locos sin diagnóstico; la gente normal con diagnóstico; los locos con diagnóstico; y la gente normal que está harta; no podemos callarnos nuestra diversidad de vivencias psicológicas porqué es como si nos robasen nuestra persona. Cada cuál que le diga como quiera: Fobia o miedo; alegría o manía; depresión o tristeza; delirios o sueños; que lo exprese poéticamente o chillando; que lo cante o escriba en los diarios; es igual, pero hemos de tener poder delante de nuestra diversidad de vivencias psicológicas. Es una necesidad vital.

Maria Hernández


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