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Sara Laviós: «Cuando tienes un problema de salud mental tienes que relacionarte, el aislamiento alimenta el Trastorno»

Sara Laviós Marfà

Sara Laviós Marfà: Estudiante de Antropología Social y de Teatro.

“Me parece que es muy importante que todas las personas que vivimos una experiencia que sea estigmatizada tengamos la fuerza y el valor de hacer oír nuestra voz y presentarnos en sociedad”

Me llamo Sara Laviós, tengo 23 años, estoy terminando mi grado de antropología social y cultural en la Universidad de Barcelona. Justo ahora escribo el trabajo final de grado, que lo estoy centrando en los Grupos de Ayuda Mutua (GAMs) de ActivaMent.

Nací en Barcelona, pero a los 9 años me fui al Maresme. Soy de una familia muy especial, en el buen sentido. Mis padres han sido unas personas muy abiertas de mente, que me han transmite su manera de vivir, me han inculcado valores que me han hecho ser la persona que soy ahora. Me han inculcado las ganas de investigar, de conocer otras realidades y quizá por eso he estudiado antropología. Entre las cosas que he aprendido, está el gusto por viajar, que es mi pasión y para mí es una manera de entender la vida. No me gusta quedarme en mi zona de confort, sino ver otras realidades, entenderlas y salir de la rutina. Es como soy más feliz.

También me gusta mucho cantar, pero en este sentido soy un poco tímida y me cuesta compartirlo. Para mí es una de mis maneras de expresarme. Me gustan las artes. También escribir; me hace expresar cosas que no puedo hacer de otra manera, que me cuesta verbalizar. Y he descubierto el teatro, que me apasiona cada vez más. Ponerme en la piel de otra persona es para mí algo muy terapéutico.

¿Qué haces en ActivaMent?

     Hago dos cosas. La primera, por la que llegué, es para hacer mi trabajo final de grado. Conocí la asociación por un reportaje de TV3: “Suïcidi, la mort evitable”. Como soy una persona que había sufrido, y en ocasiones sigo sufriendo un trastorno mental, me parecieron muy interesantes los Grupos de Ayuda Mutua (GAMs), un espacio sin la intervención de los profesionales, me llamó la atención. Después, cuando empecé a hacer mi Trabajo Final de Grado, quería hacerlo sobre la depresión y pensé que el GAM era el espacio donde encontrar personas con ganas de explicar sus experiencias con la depresión, ya que es un tema tabú, y no todo el mundo quiere hablar. Cuando llegué al GAM dejé de centrarme en la depresión ya que desde este GAM lo más importante no es el trastorno concreto que uno sufre sino el hecho de haber sufrido uno. Ahora, por mi trabajo, investigo las dinámicas que se dan en este espacio para entender en profundidad el funcionamiento de un GAM de salud mental.

     Después, a raíz de este interés, acudo a GAMs y comienzo a vivir la experiencia en 1ª persona. Para mí los GAMs están siendo un espacio de autoconocimiento. Encontrarte con otras personas con las que compartes una experiencia te hace revivir ciertas cosas, pero también te hace sentir acompañada, porque cuando te pasa (tienes ataques de ansiedad, no te quieres levantar de la cama…), tú piensas que es súper extraño, que eres el único loco, y ahí ves que son experiencias compartidas por muchas personas. Vengo a charlar y escuchar, intentar aportar mi experiencia.

¿Cuál es tu experiencia en salud mental? ¿Qué te pasó?

     Mi vida la divido en dos partes. La primera, antes de que me empezaran los ataques de ansiedad. Y la segunda, que es donde estoy ahora. Tuve un trastorno de ansiedad generalizada con 17 años. Esto me cambió bastante la vida. En los momentos de mayor crisis, viví mucha incomprensión hacia mí misma. Me encontraba muy sola, muy perdida, tenía miedo a todo, sufría hipocondría; pero sobre todo, sentía una vulnerabilidad extrema para con el mundo. Esto en el momento más fuerte. Después, a través de un tratamiento, de terapia y farmacológico, la cosa se estabilizó. Desde entonces tengo estabilidad, a pesar de dos recaídas que he pasado, teniendo que volver al psicólogo y cambiar la medicación.

     Han pasado 6 años. En este tiempo, he hecho muchas cosas, he sido feliz en muchas ocasiones, pero me ha obligado a enfocar la vida de otra manera, a hacerme más consciente de mí misma, de mis emociones, a gestionarlas para que no me superen. Lo he tenido que hacer de manera forzada, porque era hacer esto o caer al vacío, pero me ha servido de aprendizaje, para conocerme mucho. Es un proceso de irme fortaleciendo, que ha estado bien hacerlo, aunque ha sido duro. Y en ocasiones continúa siéndolo.

Hablas de incomprensión. ¿Has vivido Discriminación?

     Nunca he sentido discriminación sino más bien incomprensión. Tengo muy buena relación con mi familia y mis padres, ambos, habían tenido experiencias de ansiedad, así que en el ámbito familiar más cercano he estado muy bien atendida y cuidada, y en general me he sentido entendida. La incomprensión que he sentido ha venido de otras partes. En primer lugar, de mí misma, de no saber qué me estaba pasando, de no entenderme. Y en segundo lugar, por parte de gente (amigos, conocidos) que creo que no entendían en qué momento vital estaba, cuál era la fuerte experiencia que estaba viviendo. Pero más que nada porque opino que es muy difícil si uno no lo ha vivido. Nunca como algo hecho para hacerme daño. He tenido siempre mucho apoyo, pero no se me ha entendido siempre y en cierta medida es normal. Yo no puedo entender según qué experiencias vitales, porque no las he vivido.

Y en estos seis años, ¿qué te ha ayudado a recuperarte?

     En los momentos de crisis, a mí me ha ayudado mucho la medicación y la terapia psicológica. En aquellos momentos, en que no te puedes levantar de la cama, en que no encuentras sentido a nada, la medicación en su justa cantidad, me ha ido muy bien. Y seguir siempre la terapia psicológica. Soy una persona muy verbal, poder expresarme con libertad con un profesional que está para eso, a mí me va muy bien. No todo el mundo es igual. Yo soy muy verbal y necesito expresarme. Y después de esto, que es el tratamiento de choque, me ha ayudado a recuperarme el hecho de ir construyendo. Una crisis es como un edificio que se hunde; y cuesta mucho volver a levantarlo. Pero cuando vas haciendo pequeños pasos, te vas encontrando mejor. Cosas como tener un trabajo que me gusta, como en mi caso que trabajo con niños, me da mucha vida.

     Cuando estás un poco mejor, puedes empezar a apreciar las pequeñas cosas, como la primavera, que haga sol, que los días sean más largos, con mucha luz, etc. Para mí eso es irse recuperando. Hasta que llega un día en que ya no tienes la sensación de estar en un proceso de recuperación, tomas conciencia y te das cuenta que ya te encuentras bien. Pero es muy progresivo. Ahora sigo yendo a terapia, pero una vez cada dos meses para hacer los seguimientos. En mi caso, tengo la sensación de que el tema está allí. No sé si se supera al 100% o uno tiene que aprender a vivir con estas particularidades que te han tocado.

     También va muy bien hacer ejercicio, aunque he de confesar que yo no he hecho mucho.

Y ahora, ¿qué proyectos de vida tienes?

     Ser muy feliz, tanto como pueda. Y en un sentido más pragmático, terminar la carrera e irme de viaje por México, donde viví seis meses y es mi país de acogida. Ahora mismo me cuesta responder, tengo ganas de hacer muchas cosas, formarme más en teatro, hacer un máster de antropología y salud mental, viajar mucho… Ahora mismo no tengo claro mi orden de prioridades. Tengo que ordenar qué es lo que me pide mi corazón, porque, todo a la vez no se puede hacer, e ir haciéndolo poco a poco.

     Intento vivir cada vez más bajo la idea de que la vida es una y que hay que luchar para hacer lo que quieras, lo que realmente te hace vibrar. No quiero ahora un trabajo de ocho horas, establecerme ya… Quiero ir viviendo experiencias nuevas. Quiero hacer viajes largos. Ahora tengo en mente dos rutas, una por Latinoamérica y otra de Turquía a la India sin coger ningún avión. Y después… tener una familia y envejecer con nietos.

¿Qué te ayuda ahora a estar bien, a no tener recaídas?

     Me ayuda hacer cosas que me emocionan, que le dan un sentido a la vida. Pueden ser cosas muy pequeñas, como trabajar con niños, que me da mucha vida. Para mí, un elemento muy importante es tener unas perspectivas que te den ganas de salir adelante. No siempre es así. Hay momentos oscuros, tristes; momentos que son un poco desesperantes, que dices: «Ya estamos otra vez, no me acabo de salir«.

     Y me ayuda tener gente que me quiere, y es fundamental aprender a quererme a mí misma. Esto ya me cuesta más. Necesito tener personas cercanas que sabes que para ellas eres importante, esto es un motor de vida.

¿Qué le dirías a una persona que por primera vez pasa un problema de salud mental?

     Bueno, primero de todo, depende del tipo de problema de salud mental. Cuando veo a alguien que me cuenta cosas que me recuerdan a mi experiencia siempre le aconsejo que, si se siente muy mal, que vaya a un especialista. En salud mental hay una tendencia a decir: «No tengo derecho a estar mal, lo que me pasa es que soy débil«; una tendencia a no querer pedir ayuda, a decir: «¿A un psicólogo por qué tengo que ir yo?«. Desde mi punto de vista, es la salvación. Si una persona está pasando por un momento frágil y su salud mental se está debilitando, es importante que acuda a un especialista o al menos que se pare un momento a escucharse y a intentar buscar una solución, la que mejor le vaya, pero nunca dejarlo pasar. Creo que no hace falta estar fatal, al igual que no es necesario tener un cáncer para ir al médico.

     Y sobre todo, que no se avergüence de su estado, que se acepte con esos miedos. Tienes que hacer una reflexión y decir: «Vale, me está pasando esto, si no sale ahora, saldrá de aquí a un tiempo, así que lo tengo que afrontar«. Tienes que dejar salir el malestar. Y elegir lo que a ti te vaya bien es fundamental. No quedarte encerrado. Tienes que relacionarte. Con el aislamiento se alimenta el trastorno.

¿Qué mensaje final gustaría dejar a los que te leen?

     Encuentro que es muy importante que todas las personas que vivimos una experiencia que sea estigmatizada tengamos la fuerza y el valor de hacer oír nuestra voz y presentarnos en sociedad, y decir: «Yo tengo tal trastorno mental, pero hago mi vida«. Y no lo enfoco tanto como una lucha sino como una manera de poder ganar calidad de vida. Dar visibilidad encuentro que es muy interesante. No creo que se haga desde las instituciones. Además, creo que la fuerza de estos movimientos siempre será a través de los que lo vivimos en 1ª persona. Esto no sólo en el Trastorno Mental, sino para todos los colectivos estigmatizados. Cuanto menos tabúes existan en nuestra sociedad, más libres podremos vivir.


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