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La Música y la Salud Mental

Música es Vida

Ilustración © Riki Blanco

     Hay gente a quien no le gusta y no lo entiendo. Para Napoleón era el más agradable de los ruidos. Pero no sé qué habría sido mi vida sin ella. Músicas diversas me han llenado los años de todo tipo de sensaciones y sentimientos.

     Cuando peor estaba, deprimido, ansioso y delirante, ponerme U2 era liberador. Era una droga que provocaba placer sin efectos secundarios. Podías ponerte a los Led Zeppelin y sentir energía y excitación o ponerte a Johann Sebastian Bach y relajarte. Puede ser que no siempre funcionase, porque eso de relajarse y estar tranquilo puede ser más complicado de lo que parece, pero siempre te percatas de la belleza de las notas y las armonías.

     Soy una persona que siempre va cantando algo. En el fondo de mi mente suena una melodía. Es como un pequeñísimo placer que nunca me abandona.

     Puede ser que estuviera deprimido y sin salir de la cama, pero la radio estaba siempre encendida. Es uno de los placeres más al alcance de todos. De golpe y porrazo sonaba una canción conocida por mí y todo cambiaba. Una vocecita en mi interior empezaba a cantar.

     Con mi padre, la relación era conflictiva. No veíamos el mundo de la misma manera. Pero una cosa que siempre le agradeceré es que mientras él dibujaba y yo leía, íbamos poniendo discos de todo tipo de música y aquello despertaba entusiasmo. No puedo ponerme música de Schubert o Mozart sin recordar aquellos momentos.

     Y he ido a conciertos de rock en que estaba muy mal, pero eran instantes en que la depresión quedaba fuera de la sala.

     Con los años, las sensaciones juveniles, tan intensas, han acabado como placeres menos fuertes pero más equilibrados. Antes era la locura. Ahora me siento tranquilamente y escucho. Es terapéutico. Puedes controlar tus emociones según la música que te pongas.  Conozco una persona en cuya casa siempre suena música clásica. Dice que le tranquiliza. Una benzodiacepina.

     Todo tiene su momento. Os recomiendo que intentéis controlar vuestro estado de ánimo con la música. Evidentemente, tampoco esperéis milagros. Pero si os ponéis a escuchar, veréis que tiene influencia sobre vosotros.

Fèlix Rozey


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