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Francesc de Diego: “Pinto para expresarme y concienciar a la sociedad de los prejuicios que sufrimos”

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«Somos parte de la sociedad. Queremos ser tratados como uno más, ni ser tolerados ni paternalismo. Somos como todos los demás»

Francisco de Diego: Pintor, ilustrador y activista de la salud mental.

Soy Francesc de Diego Fuertes, pintor e ilustrador. Colaboro con algunas asociaciones, como Grupo SIFU, la asociación de Vecinos y Vecinas de Collblanc – La Torrassa, Radio Nikosia y también con ilustraciones para ActivaMent. Tengo publicados dos libros recopilatorios, que se llaman: “Esquizofrènia Gràfica” e “Imágenes-Imatges”. Además de carteles, cómics y gran cantidad de exposiciones. Me otorgaron el premio Xarxart 2013.

Pinto para expresarme.

¿Cómo es que te has dedicado al arte? ¿Cómo empezaste?

     Aunque mi formación tenía poco que ver con el arte, había hecho un FP 1 de química, empecé potenciando una afición, me gustaba dibujar y pintar. Colaboré en revistas y fanzines. Hasta que un día me animé a exponer y vi que tenía que dar a conocer mi obra, que tenía una cierta calidad, que gustaba a la gente. Así empecé. Iba combinando exposiciones y cómics con el trabajo y tareas habituales. Con el tiempo, me animé a sacar un primer libro autoeditado: “Esquizofrenia Gráfica”, para dar a conocer la problemática de salud mental, para concienciar contra el estigma que sufrimos. Desde entonces, me piden colaboraciones para cómics, carteles, algún catálogo, he ido participando en convocatorias y otras exposiciones.

¿Cómo es tu vida cotidiana, con tantas colaboraciones?

     Sí, colaboro con diversas asociaciones. Ahora mismo, sin embargo, estoy en un momento un poco de impasse. No sé si es del todo bueno para mí tanto activismo. Implicarse demasiado en cosas, olvidándose del día a día de uno mismo, tampoco es sano. A veces uno tiene que tener tiempo para sí mismo. A mi ritmo, menor que antes, sigo colaborando. Suele ser en cosas que tienen cierta resonancia.

     En el Grupo SIFU, he participado en sus campañas. En la del 20º Aniversario tuve mucha implicación, por lo que representaba. Estuvimos tres artistas con diferente problemática dando a conocer nuestras capacidades. Y ahora mismo, para el Grupo SIFU, formo parte del reportaje “V15IONES, una exposición sobre historias de superación personal”. La exposición ya ha comenzado, y se podrá visitar por todo el Estado español.

     A Obertament también colaboro puntualmente, con lo que se me solicita; por ejemplo, una presentación de la campaña en la radio, como testimonio, haciendo de Portavoz.

     Con Cristina, la Princesa Inca, estamos llevando a cabo lo que será mi 4º trabajo editado. En este caso, es un libro con textos poéticos suyos y con mis ilustraciones. Saldrá en octubre. “Dormidos en el nunca, estamos en plena preparación.

     También preparo una exposición, en el Centro Cívico de Moli Nou, que estará del 14 de septiembre hasta finales de octubre: “Abstracciones y Figuraciones”.

Estás de impasse, pero eres activista en la AVV Collblanc – La Torrassa, en Obertament, en el Grupo SIFU, en ActivaMent, expones…

     ¿Por qué el activismo? Es porque haces comprender la problemática que uno y muchos vivimos. Para que a nivel social haya inclusión de la gente que estamos afectados de algún tipo de problema de salud mental. Sobre todo, porque la divulgación de estos problemas los hace más comprensible y, a la vez, hacen que la convivencia sea más viable. Somos parte de la sociedad. Queremos ser tratados como uno más, ni ser tolerados ni paternalismo. Somos como todos los demás.

¿Qué te aporta a ti el arte? ¿Por qué pintas o haces cómics?

     Pinto para expresarme. Las pinturas, el cómic, son el medio de expresión de mis ideas, los miedos, la belleza de lo que veo, mis sensaciones. Es como soltar todo lo que uno tiene dentro sobre una lámina. Y queda plasmado. Así, al menos, es la forma que tengo de saber explicarlo a los demás.

     Y me siento relativamente realizado. Me siento bien con lo que hago. A veces pienso que, al menos en temas de salud mental, quizá no he sido tan bueno como debería ser, no doy mucho la cara, porque aun encuentro que hay muchos prejuicios. Hay estigma social, más allá de lo que uno mismo se autoimpone. Pero con la pintura y el cómic puedo hacer esta crítica.

¿Has vivido discriminación por motivos de salud mental?

     Sí, como casi todos, supongo. La última vez que intenté retomar los estudios, ya me conocían, y me cerraron la puerta, me tacharon de la lista de actividades. La tutora me dijo que no estaba para atenderme. Pensé hacer una reclamación, pero al final lo dejé correr. Era una escuela de artes gráficas, una escuela pública, lo que tiene más delito.

     También las amistades, le ha pasado casi todos, cuesta más mantenerlas. Pero las que están, están porque son de calidad. Porque ver a una persona mal y estar allí es un referente de que son buenas personas.

     Y el autoestigma claro que lo llevo. Quizás me señalo demasiado los errores, y eso me hace ir más con más carga de la cuenta.

     A veces creo que si lo pudiéramos dejar más de lado… que implicarse demasiado es un círculo vicioso. Pero por otro lado creo que es lo que hay que hacer. Hay que divulgar, educar, dar a conocer la problemática para que se entienda.

¿Cómo fue para ti ser diagnosticado? ¿Cómo lo viviste?

     Me lo dijeron muy mal: Me dieron el diagnóstico y supusieron que yo ya sabía qué era. Un error por parte de los profesionales. Yo pensé que era una especie de depresión. No sabía qué era la Esquizofrenia.

     A mí ya me medicaban en la infancia, por consejo médico y de la escuela. Y yo creo que medicar prematuramente puede hacer daño. Con 9 o 10 años no son edades para dar fármacos, el cerebro se está desarrollando. Claro, detrás de cada receta hay un beneficio.

     Con posterioridad, un médico de cabecera me convenció de tomar un antipsicótico. Después de dar vueltas por psicólogos y psiquiatras, públicos y privados, acabé en un Hospital de Día, donde me hicieron el diagnóstico. Pero nadie me lo contó. Por eso pensé que era mejor dejar un tratamiento que no veía útil, que no entendía. Lo dejé y tuve una recaída. El entorno no era muy favorable.

     Con el tiempo fui tomando conciencia de la necesidad de un tratamiento y de concienciar a la gente. Pero no hablo sólo de las pastillas. Fue entonces que empecé con los dibujos, las exposiciones y los libros.

¿Consideras que te has recuperado, a pesar de vivir con un diagnóstico de por vida?

     La recuperación es poder hacer una vida dentro de unos márgenes estándar, como todo el mundo. Qué es exactamente, depende de cada persona. Para mí es llevar una vida normalizada. Yo no sé si la tengo, si mi vida es plena, pero al menos tengo unos márgenes que son, diría, correctos. “Vivo y dejo vivir”.

     Hay problemas que, por la medicación, siempre están allí, como los problemas con el peso. También en ocasiones tengo algunas percepciones o altibajos muy marcados. Y las adicciones a las drogas legales: café y tabaco. La dificultad para dejarlas, si ya de por sí es difícil, con un problema de salud mental es un poco más fuerte.

     Y en otros puntos estoy, quizá, como a la salida. Esto le pasa a mucha gente que tiene este diagnóstico, creo, de no tener pareja ni hijos. Ver que es más difícil hacer un proyecto de familia… Tengo otras cosas, como el dibujo, poder disponer de mi propio techo, mantener el carnet de conducir (pese a que el CRAM me retiró el BTP y tengo que renovar el B cada año), y todo lo que hago.

¿Tu familia entiende lo que te pasa?

     En parte sí. Varía, desde entenderte muy bien que te sorprende, hasta otras veces de no comprenderte. Pero están allí, que es lo que cuenta. Para lo bueno y lo malo. Para apoyarte si hace falta y para compartir las alegrías. Y también si yo tengo que estar por alguien, intento estar allí.

¿Qué le dirías a una persona a la que acaban de diagnosticar o que ha salido de su primer ingreso?

     Que se informe, que sea crítico, que tenga su propio criterio sobre lo que le pasa, que busque información adecuada sobre su problemática. Que vaya a bibliotecas y librerías. Que hable con quien tenga confianza.

     Con el tiempo, también que vaya a las asociaciones. Que no se absorba, quizás, pero que esté en contacto, que se acerque. Y que cuide que su círculo no sea sólo de salud mental.

¿Algo más que quieras decirle a quien te esté leyendo ahora?

     Compra mi nuevo libro… (Risas). Decir a la gente lo que tiene que hacer, tampoco creo que sea adecuado. No sé, que no vea demasiada televisión… (Risas).

     No, ahora en serio. Hay que intentar vivir lo más plenamente posible, dentro de las dificultades que puedan haber. Les diría que no se autolimiten. También que se documenten. Y que no se excedan en centrarse demasiado en sus problemas, sino en sus capacidades, que no se olviden de lo que les gusta hacer.


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