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La Recuperación en Salud Mental: una reconversión (Parte 2)

La recuperació una reconversió 2

Ilustración © Francesc de Diego

     Vuelvo a estar con vosotros. En el primer artículo os expliqué qué criterios seguía en mi recuperación de un brote psicótico: evitar el estrés, aceptar que voy a tener mucho tiempo libre y no dejar la medicación ni el tratamiento médico. Este es el punto de partida. Además, en mi recuperación he tenido que establecer qué áreas de mi vida he de cuidar. Para mí son tres: la salud física, la cognitiva y, por último, las relaciones humanas. En este artículo os hablaré de ellas. Partiendo de estos criterios y de estas áreas he comenzado a recuperarme.

     La manera de recuperarme es la mía particular, cada uno tiene que encontrar la suya, pero intentaré resumirla por si a alguien le ayuda. Lo que explico aquí me ha llevado dos años. Es un resumen, tenedlo en cuenta.

     He recuperado la salud física teniendo siempre presente que necesitaba hacer ejercicio. Primero comencé con pequeñas caminatas. No eran muy frecuentes porque cuando salí del brote no podía andar mucho solo y me agobiaba. Pero una o dos veces por semana lo iba haciendo. Después me animé a ir unos días a nadar, pero tuve bajones de ánimo que me hicieron dejar de ir a la piscina, incluso a no moverme de casa. De todas maneras tenía claro que tenía que hacer ejercicio, así que probé con la bici. También lo dejé, pero como tenía presente que necesitaba hacer ejercicio,  volví a hacer natación. Paralelamente incorporé el yoga una vez por semana, actividad que también recomiendo. En general os recomiendo ejercicios completos y relajantes.

     La parte cognitiva la he recuperado poco a poco y, como la física, ha tenido fluctuaciones. Primero no podía ni ver una película, perdía el hilo. Esto os lo explico para que veáis hasta qué punto estaba oxidado. Entonces pensé en qué podía hacer para recuperar la atención, la concentración y la memoria, y llegué a la conclusión de que la lectura era un buen camino. Comencé intentando leer un poco cada día, lo que podía. Escogía libros que me recomendaban. Poco  a poco fui recuperando la concentración y ahora siempre tengo un libro a mano para mis momentos de ocio. También leo la prensa por internet, no los artículos enteros sino los titulares y algunos resúmenes. Cuando recuperé la concentración me apunte a clases de inglés y, a mi ritmo, voy aprendiendo inglés sin plantearme alcanzar ninguna meta y aceptando mis limitaciones. Si llego, llego, y si no, no es problema, ya aprenderé más adelante.

     Además de esto he realizado cursos de crecimiento personal como filosofía y mindfullness. El curso de mindfullness me fue muy bien, haces una técnica que aconsejo a aquellas personas que tengan mucha ansiedad. Yo la tenía y me bajó muchísimo. Yo me planteo que tengo que hacer actividades que me hagan ver la vida de manera diferente, dejando atrás el esquema competitivo de alcanzar metas y de ser alguien en esta vida. Simplemente, pienso en vivirla como los abuelos de los pueblos que disfrutan observando qué pasa a su alrededor.

     En cuanto a las relaciones humanas, he reflexionado sobre las que tenía y acerca de cómo ampliarlas. He conservado algunas de las que tenía, y mantengo a distancia a otras que no han comprendido mi manera de ser ni mi situación, ni siquiera mis aspiraciones. Mi relación más importante, actualmente, es la que tengo con mis padres, que son las personas con las que convivo. Por suerte, no me puedo quejar. Son muy majos, los quiero mucho, pero he tenido que cambiar el prisma a través del cual los veía, porque hasta hace poco nuestra relación era mala. Y lo era principalmente porque yo actuaba como un hijo no adulto, no aceptando sus peculiaridades como personas que son. Me fijaba sólo en aquellas cosas que me enfrentaban a ellos. Poco a poco, he ido asumiendo que soy una persona adulta y que si acepto a otras personas que no son mis padres con sus peculiaridades, cómo no lo voy a hacer con ellos. Y ahora puedo decir que llevo una mejor relación. También está mi hermana, pero con ella siempre me he llevado bien. Nuestra relación es fantástica. En cuanto a las amistades, tengo que decir que la mayor parte de las que tenía me han apoyado y las mantengo. Pero he ido haciendo nuevas amistades, pocas pero buenas. Prefiero relaciones profundas que superficiales.

     Una gran ayuda para encontrar nuevas amistades ha sido participar como socio de asociaciones como ActivaMent y Radio Nikosia. Allí he encontrado personas que me comprendían y que me han ayudado a saber qué hacer en mi situación. Han sido de gran ayuda y lo siguen siendo. En estas asociaciones nos nutrimos mutuamente.

     Por último, me gustaría recordar que es importante el apoyo de los médicos psiquiatras y de los psicólogos para poder avanzar en nuestra recuperación.

     No me quiero extender mucho más. Espero que mi texto sirva de ayuda a alguien. Un saludo.

Nacho Masip


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