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Patologizar la Diferencia: el caso Alan Turing y la Transexualidad

Alan Turing

Ilustración © Sergi Balfegó

     Hoy os contaré una historia de horror. Pero no una de fantasmas o criaturas de pesadillas, sino una historia real, de monstruosidad humana. También podría ser, simplemente, la historia de un héroe, de un genio, pero en su época ser quien era se consideraba patológico y peligroso. Os hablaré de Alan Turing.

     Quizás, muchos/as os preguntaréis: ¿Quién es Alan Turing? Fue un ciudadano inglés, nacido en 1912, un prodigio ya desde pequeño, uno de los grandes genios del siglo pasado. De hecho, aunque no lo sepamos, vivimos en la era de Turing. ¿Qué hizo Alan Turing? Para resumir, entre otras cosas, es el padre de los Ordenadores, los primeros Softwares, la Inteligencia Artificial, la Cibernética, la Biología Matemática y los estudios de morfogénesis. Sus algoritmos de código binario y sus leyes matemáticas rigen nuestra vida cotidiana.

     Pero, además de sus aportes a la ciencia, Turing fue decisivo para el desarrollo de la 2ª Guerra Mundial. Fue él quien descifró los códigos de la máquina Enigma y los teletipos FISH, del aparato de inteligencia nazi. Gracias a los descubrimientos de Turing, el ejército aliado pudo conocer los movimientos del enemigo y anticiparse para ganar la guerra.

     Ahora bien, puede que os preguntéis: ¿por qué si Alan Turing nos ha dejado tanto apenas lo conocemos? La respuesta es simple: por la forma como fue tratado por el gobierno al que tanto contribuyó. La Justicia Británica decidió que Alan Turing debía ser castrado por lo que en su época se consideraba un grave delito y una enfermedad: era homosexual. Dos años después de recibir este «tratamiento», Alan Turing se suicidó comiendo una manzana envenenada. A un siglo de su nacimiento, los reconocimientos oficiales a su genialidad y grandeza siguen sin aparecer.

     Os he contado esta historia por lo que significa, más allá de la persona. Me ha venido a la memoria ahora, precisamente, porque desde ActivaMent hemos decidido unirnos a la campaña internacional Stop Trans Pathologization, por la despatologización de la transexualidad.

     No sé si lo sabíais, pero hasta el año 1973 la Homosexualidad era catalogada por la psiquiatría como un trastorno mental que requería tratamiento. Y se conservó en sus manuales otros 13 años más, hasta 1986, bajo la categoría de «Homosexualidad Egodistónica«, para referirse a la supuesta angustia que le produciría a una persona el hecho de ser gay o lesbiana. El tiempo ha tenido que demostrar a los repartidores de etiquetas psiquiátricas que eran los prejuicios sociales y la discriminación sufrida el origen de la angustia de estas personas y no su orientación sexual.

     ¿Han aprendido de la experiencia los elaboradores de Manuales Psiquiátricos? No, actualmente repiten el ridículo. Siguen el mismo camino con las identidades trans e intergénero. Así , el DSM -V, el instrumento de diagnóstico psiquiátrico más usado en el mundo, ha sacado la Transexualidad de su lista de trastornos mentales, pero conserva la categoría de «Disforia de Género» para referirse a la supuesta angustia que sufriría una persona por no estar identificada con su sexo masculino o femenino. Mismo argumento, misma discriminación.

     Quizá sea necesario recordar que, según la Organización Mundial de la Salud, la Salud Sexual se define como: «un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad, la cual no es sólo la ausencia de enfermedad, disfunción o incapacidad. Para que la salud sexual se logre y se mantenga, los derechos sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y ejercidos en plenitud.» ¿Cómo se justifica, pues, que los manuales de psiquiatría no respeten las enseñanzas de la OMS? ¿Por qué no se respeta el derecho de toda persona a decidir sobre su cuerpo, su placer y su identidad? ¿Por qué considerar patológica una identidad sexual por el simple hecho de ser diferente? Como hemos visto, el bienestar emocional, mental y social se ve afectado por la discriminación, no por la identidad sexual de las personas trans.

     ¿Cuántos casos como el de Alan Turing tendremos que pasar para que nuestra sociedad deje de patologizar todo lo que se sale de sus normas?

Hernán Sampietro

Nota: Este artículo se publicó en octubre de 2012. El 24 de diciembre de 2013, la reina Isabel II de Inglaterra promulgó un edicto para otorgarle a Alan Turing el indulto a título póstumo.


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