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Debemos entrar en acción

Voluntariat

Ilustración © Sergi Balfegó

     Voy al Centro de Día y me encuentro mucha gente perdida en sus pensamientos. Son ocho o diez personas y la mayoría está en silencio. Cada uno en su mundo. Y a mí me parece muy triste. Espero que esta actitud, que se contagia, las terapias del centro la hagan cambiar. Yo creo que para pasarlo bien hace falta que vivamos más metidos en la realidad que nos rodea. Cuando no estoy haciendo nada, ni comunicándome, estoy peor. Son los momentos en que todos nuestros demonios salen a nuestra conciencia.

     Dice el psicólogo que no hagamos caso de los síntomas de nuestra enfermedad. Que salgamos de nosotros mismos. Necesitamos actividad. Dice un compañero que primero lo pongan bien y ya después se pondrá a trabajar. Y desgraciadamente no es así como funcionan las cosas. Tenemos que hacer cosas para encontrarnos bien. Quedarse en la cama dejando pasar las horas sólo nos provocará más problemas. Es trabajando como mejoraremos.

     Podemos hacer lo que queramos, desde afiliarnos al partido pirata hasta jugar al ajedrez -¡O ser un activista de ActivaMent!-. La cuestión es salir de nuestros mundos, que evolucionan hasta sentirnos mal.

     Hacer cosas cambia la imagen que tenemos de nosotros mismos. De un “loco” nos convertimos en un “voluntario” o un “estudiante” o puede que en un “trabajador”.

     Claro, las cosas no pasan en un momento. Hay gente que necesita el paso previo por el Centro de Día para salir de un brote y normalizarse. Pero lo antes posible tenemos que volver a integrarnos en la sociedad.

     Así también los otros verán alguna cosa más en nosotros que un “loco” o un “friki”. Verán una persona activa que se busca la vida. Y esto es importante en la lucha contra el estigma. Si piensan en nosotros como en aquel hombre que se afeita una vez cada tres meses, que no se ducha más que una vez al mes y parece que no conecta con el mundo que le rodea, la lucha será mucho más difícil.

    Más que nada, es importante progresar, aunque lo hagamos poco a poco. Hay que meterse en la realidad y actuar sobre ella para que sintamos que nuestra vida ha importado. Desde pasar un buen rato con los amigos a luchar por el medio ambiente. Y eso nos subirá el autoestima y nos provocará orgullo.

Fèlix Rozey


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