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La Experiencia con mi Trastorno

bipolar

Ilustración © Sergi Balfegó

 

     En el trastorno bipolar se ven afectados los mecanismos encargados de regular el estado de ánimo. La mayoría de estos mecanismos forman parte del sistema límbico, un área del cerebro que también recibe el nombre de “cerebro emocional”.

     Aunque se lo considera “un” trastorno, en singular, hay diferentes tipos de bipolaridad. Está el Trastorno Bipolar de Tipo I, mi caso, en el que la persona puede presentar a lo largo de su evolución cuatro tipos distintos de episodios de manía, hipomanía, episodios mixtos y depresiones que se alternan con fases de eutimia (es decir, de estabilidad). La aparición de síntomas psicóticos es muy frecuente: tres de cada cuatro personas diagnosticadas de Trastorno Bipolar I sufren episodios psicóticos. Por otro lado después de una fase maniaca suelen aparecer depresiones agudas, a veces con tendencias autolíticas.

     También está el Trastorno Bipolar de Tipo II, en el que se producen hipomanías y depresiones y que generalmente no requieren ingreso hospitalario. Finalmente, está la ciclotimia que es, de hecho, la forma menos grave de trastorno bipolar. La ciclotimia consiste en la sucesión de fases eufóricas y depresivas leves, pero suficientes para alterar la vida de las personas que la sufren.

     En todos los casos, para detectar a tiempo las posibles recaídas, es muy importante conocerse a sí mismo por medio de los pródromos (fases de alerta que nos han conducido en anteriores ocasiones a una crisis o ingreso). En mi caso concreto empiezan por el insomnio. En principio cuando no estaba diagnosticada no le daba importancia a no dormir, pero la enfermedad al ir progresando, llega un momento en que ya no la puedes controlar.

     A quienes lo vivimos nos dan medicaciones para estabilizarnos, para que nuestro cerebro sea linealmente emocional. Pero las personas llamadas “normales”, ¿siempre tienen el mismo estado de ánimo?

     Yo tuve mi primer brote psicótico a los 23 años, como ya comenté en otro artículo, pero en aquellos años la psiquiatría no tenía ni idea de lo que era un trastorno bipolar. Simplemente, se dedicaron a darme todo tipo de medicación. Iban probando. Éramos “conejillos de indias”.

     Con el tiempo, la situación ha ido mejorando. Actualmente, hay mucha medicación eficaz. En algunos pacientes como estabilizante funciona muy bien el Litio (Plenur), aunque a mí, concretamente, no me funcionó, ya que me alteró gravemente el sistema digestivo y me fue sustituido por Acido Valproíco (Depakine).

     Dependiendo de cada caso, suelen utilizarse diversos tipos de medicaciones, usualmente combinados, como la Lamotrigina, la Olanzapina (Zyprexa), el Clonazepam (Rivotril), la Sertralina, etc. Existen muchísimos más medicamentos en el mercado, pero éstos son los que me ha recetado mi psiquiatra del Centro de Salud Mental con el cual me visito mensualmente.

     De todas formas no hay que bajar la guardia, ya que la medicación no lo es todo, porque durante los dos últimos años he tenido dos pequeñas hipomanías. En estos momentos soy pensionista, se me concedió la invalidez total absoluta, es por eso que necesito hacer cosas para llenar mi tiempo. Ahora participo en ActivaMent y en su Grupo de Ayuda Mutua.

     También recomiendo el servicio ForumClínic del Hospital Clínic i Provincial de Barcelona, en el que se pueden hacer consultas a los doctores y hacer comentarios con los demás pacientes. Y para finalizar cito como referencia de este trastorno al  Dr. Eduard Vieta i Pascual. En la actualidad, es el Director del Programa de Trastornos Bipolares del Hospital Clínic i Provincial de Barcelona y asimismo una destacada figura internacional en el área de los trastornos bipolares.

     “No pensemos que estamos solos, muchos famosos ya han salido del armario”

Rosa Mª Millán


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